Caso “munich.biz”, ¿ más de lo mismo ? (Por: Javier Hernández Martínez - España)

Con fecha 1 de julio de 2002, la OMPI – Organización Mundial de la Propiedad Intelectual – resolvió el asunto que encabeza este artículo : el caso “munich.biz”. Se trata del nombre de una importantísima ciudad alemana, Munich – en realidad, en alemán se escribe “Müngen”, pero en el mundo hispano y anglófano se transcribe como “Munich” -. Pues bien, una vez más nos encontramos con que un particular, en este caso una empresa norteamericana, con sede en USA, registra como nombre de dominio para sus fines particulares el nombre de la capital del Estado alemán de Bavaria, o séase, “munich.biz”. Hemos de aclarar previamente que los “.biz”, al igual que los “.com”, son extensiones vinculadas a los nombres de dominio, en este caso con una finalidad pretendidamente comercial o de negocios.

Para sorpresa de muchos – de esos muchos que desconocen la mecánica legal correcta de este tipo de conflictos -, la resolución finalmente dictada da la razón a la empresa USA, al igual que anteriormente había acontecido con el caso “heidelberg.com”. ¿ Por qué se ha dictado una resolución de este tipo ?, pues recordemos que en el caso “barcelona.com” finalmente ganó el contencioso la ciudad condal, representada por el Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona.

Para responder a lo anterior, y para perplejidad aún mayor de “esos muchos” a los que antes he hecho alusión, la empresa demandada no tenía ningún vínculo con la ciudad Munich, ni aparentemente había llevado a cabo actividad alguna relacionada con la misma, ni por lo tanto había actuado de buena fe. Entonces ..., ¿ qué ha pasado aquí ?. Pues muy simple : la ciudad alemana demandante estuvo mal asesorada en el sentido de que uno de los requisitos de las normas a aplicar por la OMPI para la resolución de este tipo de conflictos exigen, con una claridad absoluta, que el demandante posea una marca comercial idéntica al nombre de dominio disputado, y para desgracia del demandante, dicho hecho no se daba. Por el contrario, en el caso “barcelona.com” sí se daba ese hecho : los catalanes habían sido lo suficientemente cautelosos y prudentes como para registrar como marca comercial el nombre “barcelona”, poseyendo así una infinidad de marcas comerciales y de servicios que incluían en las mismas la palabra “barcelona”. Como es fácil de intuir por lo ya explicado, esa y no otra fue la única razón por la cual esta famosa ciudad alemana ha perdido el caso.

No obstante lo anterior, y en mi opinión, el caso no está totalmente perdido, pero para ganarlo exigirá acudir a los tribunales norteamericanos, pues por dicha vía, la judicial – recordemos que la vía OMPI no es judicial, y sí una vía a través de Internet pero que en nada tiene que ver con lo judicial – se podrían esgrimir otros tipos de normas, como las tradicionales atinentes o relativas al uso indebido de marcas comerciales que no estén registradas, pero que por su uso se consideren notorias, como en el presente caso así es, ya que dicha empresa no pudo demostrar en ningún momento vinculación alguna de buena fe con dicho nombre, concluyéndose por tanto que su registro se llevó a cabo de mala fe, y por tanto con un ánimo pura y meramente especulativo. Ya veremos con el tiempo que sucede y cuál es la reacción de los representantes de esta famosa ciudad alemana.

Javier Hernández Martínez

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